Quien se queja es el cliente más valioso: te da la oportunidad de arreglarlo. En esta entrada comparto cómo gestiono las quejas con un método de tres pasos basado en escucha real, empatía y agilidad. Porque resolver una queja no es solo arreglar un error: es recuperar una confianza que se ha tambaleado. Y eso, cuando se hace bien, construye relaciones más sólidas que las que nunca se rompieron.