Trabajar desde casa tiene todo el potencial del mundo, hasta que los días se difuminan y la sensación de no avanzar se instala sin avisar. El problema no es la libertad: es no haberle dado una forma. En este artículo comparto siete claves para construir una rutina de trabajo en remoto que sea sostenible, adaptable y respetuosa con los ritmos de cada persona, sin rigideces ni sistemas imposibles de mantener. Estructura y libertad no son opuestos.